- Fertilizar las pasturas: debido a las bajas temperaturas el aporte de nitrógeno mediante la mineralización en el suelo es muy baja. Es por esto por lo que para estimular la producción y también el macollaje se debe fertilizar con nitrógeno y así aprovechar que en primavera se da la mayor tasa de crecimiento. Los macollos bien nutridos son los que van a asegurar la persistencia, y por lo tanto producción de la pastura, en el siguiente año. El manejo de fertilización recomendado es: o para pasturas puras de gramíneas aportar hasta 100 unidades de N/ha separadas en dos aplicaciones. o para pasturas en mezcla que tengan un 50% de cobertura de leguminosas aportar hasta 40 unidades de N/ha. - Control de floración: se recomienda realizar 1 pastoreo intenso un mes antes a la fecha de floración de cada cultivar y otro pastoreo intenso con tres semanas de separación con remanentes de aproximadamente 5 cm, para reducir al máximo la cantidad de tallos que vayan a inducir y promover el crecimiento vegetativo de los macollos. - Manejo de carga: es clave planificar un ajuste de carga mayor debido a que la pastura concentra la producción hacia fines de invierno/primavera y es preciso que el pasto no supere la capacidad de ser consumido. Con estamos también ayudando a que no se pierda calidad. - Manejo de pastoreo: a diferencia de los criterios de entrada para el otoño/invierno, para la primavera se recomiendan entradas a pastoreo en 2/2,5 hojas para evitar que se envejezca la pastura, con remanentes de 5-7 cm dejando área foliar para el rebrote y rotaciones de aproximadamente 18 a 25 días. Nota: esto se ajusta a cada situación de año y del ambiente.
¡Sé el primero!