Partiendo de que estamos hablando de una pastura ya implantada, las claves para el manejo de la salida del verano/comienzo del otoño son: (1) estimular al máximo el macollaje de las plantas ya que la capacidad de estas especies de capitalizar nuevos macollos entre marzo y abril es muy alta y los que se desarrollan en esta etapa son los que van a aportar la mayor producción de ese año. (2) a la salida del verano, y siempre y cuando el régimen hídrico acompañe, se recomiendan pastoreos intensos para remover restos secos de la superficie y permitir la llegada de luz a la base de los macollos. A medida que se retiren los restos secos y se entre más en el otoño/invierno, se recomiendan entradas a pastoreo con 2,5/3 hojas y remanente de 7 cm de altura. (3) fertilizar con nitrógeno: el manejo del N recomendado es aplicar entre 20 a 50 unidades de N/ha (dependiendo de la composición de la pastura) entre principios de marzo y mediados de abril. Si la pastura esta consociada con leguminosas con una buena proporción (50% aproximadamente), se puede retrasar el agregado y dentro del rango usar las dosis más bajas.
(1) Fertilizar las pasturas: debido a las bajas temperaturas el aporte de nitrógeno mediante la mineralización en el suelo es muy baja. Es por esto por lo que para estimular la producción y también el macollaje se debe fertilizar con nitrógeno y así aprovechar que en primavera se da la mayor tasa de crecimiento. Los macollos bien nutridos son los que van a asegurar la persistencia, y por lo tanto producción de la pastura, en el siguiente año. (2) El manejo de fertilización recomendado es: (a)para pasturas puras de gramíneas aportar hasta 100 unidades de N/ha separadas en dos aplicaciones. (b)para pasturas en mezcla que tengan un 50% de cobertura de leguminosas aportar hasta 40 unidades de N/ha. (3) Control de floración: se recomienda realizar 1 pastoreo intenso un mes antes a la fecha de floración de cada cultivar y otro pastoreo intenso con tres semanas de separación con remanentes de aproximadamente 5 cm, para reducir al máximo la cantidad de tallos que vayan a inducir y promover el crecimiento vegetativo de los macollos. (4) Manejo de carga: es clave planificar un ajuste de carga mayor debido a que la pastura concentra la producción hacia fines de invierno/primavera y es preciso que el pasto no supere la capacidad de ser consumido. Con estamos también ayudando a que no se pierda calidad. (5) Manejo de pastoreo: a diferencia de los criterios de entrada para el otoño/invierno, para la primavera se recomiendan entradas a pastoreo en 2/2,5 hojas para evitar que se envejezca la pastura, con remanentes de 5-7 cm dejando área foliar para el rebrote y rotaciones de aproximadamente 18 a 25 días. Nota: esto se ajusta a cada situación de año y del ambiente.
Manejo del remanente: el objetivo para esta época del año es lograr una buena cobertura del suelo para reducir al máximo la mortandad de los macollos, asegurando la persistencia de la pastura para el siguiente año. A nivel general, sin considerar el pronóstico de lluvias, se debe planificar un remanente de entre 10 y 15 cm para la entrada del verano. De esta manera el suelo queda cubierto y disminuyen las posibilidades de muerte de macollos ya que se logra bajar la temperatura del suelo, que es la principal causa de mortandad en esa época.
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